Cuando Dios te lleva al desierto: hay propósito en el proceso
“Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles.” — Éxodo 13:21
Hay temporadas en nuestra vida en las que sabemos que Dios nos llamó, pero no entendemos completamente hacia dónde nos está llevando.
Eso fue lo que vivieron Moisés, Aarón y el pueblo de Israel.
Dios había escuchado el clamor de Su pueblo y escogió a Moisés para una misión que parecía demasiado grande: regresar a Egipto, enfrentarse a Faraón y sacar a los israelitas de la esclavitud.
Pero Moisés no se sentía preparado.
Tuvo dudas. Tuvo temor. Incluso le dijo a Dios que no sabía hablar bien. Y fue entonces cuando Dios puso a Aarón a su lado.
Y eso me recuerda algo hermoso:
Cuando Dios te llama, Él también sabe lo que vas a necesitar para cumplir ese llamado.
Salir de Egipto fue solo el comienzo
Muchas veces pensamos que cuando Dios abre una puerta, todo lo que viene después será fácil.
Pero Israel salió de Egipto y terminó frente al Mar Rojo.
Después cruzó el mar y llegó al desierto.
Habían recibido su libertad, pero todavía tenían que aprender a caminar confiando completamente en Dios.
En el desierto no tenían todas las respuestas.
No sabían exactamente cómo sería el camino.
No podían controlar lo que vendría mañana.
Pero tenían algo mucho más importante:
La presencia de Dios iba delante de ellos.
De día, Dios los guiaba con una columna de nube.
De noche, con una columna de fuego.
Dios no les entregó un mapa con cada detalle del viaje. Les dio Su presencia.
Y quizás esa sea una palabra que alguien necesita escuchar hoy:
No necesitas conocer todo el camino para comenzar a caminar. Solo necesitas saber quién va delante de ti.
El desierto no significa que Dios te abandonó
A veces llamamos “desierto” a esas temporadas donde las cosas parecen lentas, difíciles o inciertas.
Oramos y todavía estamos esperando.
Trabajamos y todavía no vemos los resultados que imaginamos.
Dios nos da una visión, pero la realidad todavía no se parece a esa promesa.
Y comenzamos a preguntarnos:
“Señor, ¿realmente me dijiste que hiciera esto?”
Pero el desierto de los israelitas no significaba que Dios los había abandonado.
Dios estaba con ellos en medio del proceso.
Allí les dio maná.
Allí les dio agua.
Allí los protegió.
Allí les enseñó a depender de Él.
Y allí comenzó a transformar a un pueblo que había vivido como esclavo en un pueblo preparado para caminar hacia una promesa.
Tal vez el lugar donde estás ahora no es tu destino.
Tal vez es tu preparación.
Moisés tampoco caminó solo
Hay otro detalle de esta historia que toca profundamente mi corazón: Dios puso a Aarón junto a Moisés.
Moisés tenía un llamado, pero Dios no le pidió que hiciera todo solo.
Aarón tenía un papel diferente, pero ambos eran necesarios.
Eso nos recuerda que algunas de las personas que Dios coloca en nuestro camino no llegan por casualidad.
Hay personas que llegan para caminar contigo.
Para complementar aquello que te falta.
Para animarte cuando tienes dudas.
Para ayudarte a cargar una visión que Dios puso en tu corazón.
Y a veces, una conexión que parece sencilla termina convirtiéndose en parte de algo mucho más grande.
Esta historia también me recuerda a Royal Creations
Cuando pienso en Royal Creations, pienso en todo lo que comienza con una idea.
Una conversación.
Un diseño.
Una oración.
Una pequeña semilla de fe.
Y después viene el proceso.
Hay días emocionantes y hay días donde no sabemos exactamente qué sigue.
Hay ideas que funcionan y otras que tenemos que cambiar.
Hay momentos donde vemos crecimiento y otros donde simplemente tenemos que seguir sembrando.
Pero estamos aprendiendo algo:
No queremos construir algo solamente porque podemos hacerlo. Queremos construir aquello que Dios nos permita construir.
Royal Creations no nació simplemente para crear productos bonitos.
Queremos que cada diseño pueda llevar un mensaje.
Que una camiseta pueda recordar a una mujer quién es en Dios.
Que una taza pueda comenzar una conversación.
Que una palabra pueda llegar justo en el momento cuando alguien necesitaba leerla.
Y mientras seguimos creciendo, también seguimos aprendiendo a confiar.
Porque quizás todavía no podemos ver todo lo que Dios hará con esta visión.
Pero tampoco los israelitas podían ver la Tierra Prometida cuando estaban caminando por el desierto.
Solo podían ver el próximo paso.
Quizás hoy estás en tu propio desierto
Tal vez Dios puso un sueño en tu corazón y todavía no sabes cómo llegará a cumplirse.
Tal vez comenzaste un negocio.
Un ministerio.
Una nueva etapa.
Tal vez estás esperando una respuesta.
O simplemente estás atravesando una temporada donde no entiendes lo que Dios está haciendo.
Recuerda la historia de Moisés.
Dios no siempre revela todo el camino de una vez.
A veces Él simplemente dice:
Camina.
Y cuando damos ese paso, descubrimos que Él ya estaba delante de nosotros.
Preparando.
Abriendo.
Corrigiendo.
Enseñando.
Proveyendo.
Guiando.
El desierto puede sentirse vacío, pero cuando Dios está allí, nunca está vacío de propósito.
Una reflexión para hoy
Quizás nuestra oración no debería ser solamente:
“Dios, muéstrame dónde voy a terminar.”
Quizás también debería ser:
“Dios, enséñame a reconocerte mientras camino.”
Porque la promesa es hermosa.
Pero también hay algo que Dios quiere formar dentro de nosotros durante el camino hacia ella.
Así que si hoy estás caminando por una temporada que no entiendes, sigue adelante.
No necesitas tener todas las respuestas.
No necesitas sentirte completamente preparada.
No necesitas ver toda la ruta.
Solo necesitas continuar siguiendo a Aquel que conoce el camino.
Si Dios va delante de ti, el desierto también puede convertirse en parte de tu testimonio.
Con amor y fe,
Royal Creations
Creando con propósito. Caminando por fe.